Por unanimidad, la Comisión Permanente del Congreso capitalino aprobó exigir a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, así como al Banco de México, impulsar alternativas de identificación y autenticación para los adultos mayores que, por condiciones asociadas a la edad, discapacidad o cualquier otra circunstancia, presenten dificultades para el uso de datos biométricos en el acceso a datos financieros.

“Como sabemos la huella dactilar y otros sistemas biométricos ayudan a prevenir fraudes y robo de identidad. Sin embargo, con la edad pueden presentarse cambios en la piel, desgaste de las huellas, lesiones, discapacidad u otras condiciones que dificultan que los sistemas reconozcan correctamente a una persona”, comentó la diputada local del PVEM, Rebeca Peralta León, al presentar un punto de acuerdo sobre ese tema.

Denunció que ya es común que cuando ocurre esta situación, el adulto mayor puede enfrentar problemas para realizar operaciones, retirar dinero o acceder a sus propios recursos.

Por ello, aclaró la pevemista, la propuesta no busca eliminar la biometría, sino garantizar que existan otras opciones seguras para comprobar la identidad, como documentos oficiales, contraseñas, NIP, códigos de un solo uso u otros mecanismos de autenticación.

“El objetivo de este punto de acuerdo, es que la seguridad bancaria no se convierta en una barrera para las personas adultas mayores y que éstas puedan acceder a sus recursos de manera segura, digna y sin discriminación por razón de edad, fortaleciendo al mismo tiempo la seguridad y la inclusión financiera”, enfatizó la también vicecoordinadora del Verde Ecologista.

Recordó la legisladora que antes de la biometría, las instituciones financieras ya estaban obligadas a identificar a sus clientes mediante documentos oficiales y otros datos personales, con el fin de prevenir el lavado de dinero, financiamiento al terrorismo y conocimiento del cliente (KYC, Know Your Customer).

Sostuvo que en México, la Ley de Instituciones de Crédito establece obligaciones relacionadas con la identificación de clientes y usuarios, mientras que las disposiciones de carácter general emitidas para las instituciones financieras, desarrollaron procedimientos específicos para integrar expedientes y verificar la identidad de quienes utilizan los servicios financieros.

A nivel internacional, el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI/FATF) ha desarrollado estándares sobre debida diligencia del cliente y mecanismos para verificar su identidad, cuyos estándares constituyeron uno de los antecedentes del desarrollo de mecanismos de identificación cada vez más robustos.

Sin embargo, con la expansión de la banca electrónica, aplicaciones móviles, banca por internet y operaciones remotas, la identificación tradicional mediante documentos físicos comenzó a resultar insuficiente para determinados procesos.

“Es decir, hubo una transición de ver ‘quien presenta los documentos’ a ‘como comprobar remotamente quien está realizando la operación y que sea realmente el titular de la cuenta’, es en este contexto donde adquieren relevancia los mecanismos de autenticación y biométrica”, insistió Peralta León.


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