
Hijo de diputada local de Morena, que de COT pasó a ser juez, se da vida de rey
Vaya que resultó brava la diputada local de Morena por la alcaldía Álvaro Obregón, María del Rosario Morales Ramos –quien no sabe leer–, pues con eso de que pertenece al partido que “no roba, no miente y no traiciona”, su hijito, Miguel Guerrero Morales, se sirve con la cuchara grande, ya que de Coordinador Operador Territorial (COT) del partido en el poder, gracia al apoyo de su progenitora y de algunos otros legisladores, ahora funge como juez penal. Ahora ambos están bajo los reflectores por el estilo de vida que presumen en redes sociales, sobre todo, el querubín de la representante popular. Resulta que contrario al ya fastidioso discurso de la 4T, de la “austeridad republicana”, Miguelito presume por las redes sociales con el glamour europeo, propio de los morenistas y, lo que más sorprende, de lo que son los verdaderos jueces electos por ellos mismos. Capri, Positano, Santorini, Vancouver, Paris, entre muchos otros lugares, forman parte de los destinos preferidos del impartidor de justicia, escenarios que difícilmente encajan con la imagen de austeridad que durante años ha sido bandera del movimiento político al que pertenece él y su madre. No se trata de cuestionar el derecho de una persona a viajar o disfrutar de sus vacaciones. El cuestionamiento es político y de interés público: ¿Cómo se financia ese estilo de vida y si existe correspondencia entre los ingresos de un funcionario judicial y el nivel de vida que exhibe públicamente? La pregunta cobra todavía mayor fuerza, por la posición que actualmente ocupa don Miguel como juez penal y por la cercanía de su entorno familiar con Morena y, obvio, con la actividad política de su madre. Hace apenas unos días, el propio juez difundió en sus redes sociales un mensaje para conmemorar el cumplimiento de su primer año de labores en territorio. La publicación volvió a colocar su actividad profesional bajo la mirada pública y, con ella, la inevitable comparación entre el discurso de austeridad y las imágenes de viajes internacionales que también forman parte de su exposición pública. La llamada 4T hizo de la “austeridad republicana” una de sus principales banderas, pero parece que sus militantes entendieron lo contrario. Por eso, cuando un funcionario o integrante de un entorno político exhibe un estilo de vida de alto nivel, la ciudadanía está en todo su derecho de preguntar: ¿De dónde provienen los recursos? ¿Son congruentes con sus ingresos? ¿Existe transparencia patrimonial? ¿Hay alguna explicación sobre estos viajes? No se trata de condenar fotografías ni de criminalizar el éxito profesional, sino de exigir lo que el propio discurso de la transformación política ha prometido: transparencia, congruencia y rendición de cuentas. Porque mientras desde los discursos oficiales se habla de austeridad, privilegios y combate al derroche, en redes sociales también se construyen otras imágenes: las del glamour, los destinos exclusivos y una vida que parece alejarse considerablemente de aquella austeridad que se pregona desde el poder. Este caso coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta incómoda para Morena y para quienes defienden la llamada Cuarta Transformación: ¿La austeridad es para todos o solamente para el discurso? La respuesta, en todo caso, debería estar acompañada de documentos, declaraciones patrimoniales y plena transparencia sobre el origen de los recursos. Eso es verdaderamente ese partido que “no miente, no roba y no traiciona”. Si Chucha, ¿cómo no”. Pero sigan creyéndoles, eh.
Parece que Sheinbaum y Morena buscan perder Iztapalapa y Tlalpan; el resto perderán solos, nadie los quiere
Por la actitud de la presidenta Claudia Sheinbaum y su partido Morena, de elegir candidatos para la mayoría de los 19 mil 609 cargos públicos que estarán en disputa el próximo año (17 gubernaturas, 1,000 diputaciones locales, en 31 entidades, 500 diputaciones federales, 300 de mayoría y 200 plurinominales, y más de 18 mil puestos en ayuntamientos, alcaldías –incluyendo las 16 demarcaciones de la Ciudad de México–, sindicaturas y regidurías, tal parece que le apuestan a perder gran parte de su control, sobre todo porque la gente, los mexicanos, ya los conocen, saben que mintieron, que no son lo que pregonan. No les importa que, en el camino, dejen a gente que les garantiza el triunfo. Para ellos –Sheinbaum y Morena–, vale más la amistad y, ¿por qué no decirlo?, la complicidad que les garantizan ciertos privilegios. Ya no hablemos de las gubernaturas de las 17 entidades que estarán en disputa, sino, por citar dos ejemplos, están los casos de Iztapalapa y Tlalpan, donde los vecinos no quieren a las actuales alcaldesas: Aleida Alavez y Gabriela Osorio. Ah, pero como son las consentidas de la señora presidenta, pues ya el partido se encargó de anunciar a los suspirantes quedarse quietos y acabar con su sueño, dado que las dos “bellas y eficientes” damas repetirán. Bueno, eso dice Morena, pues falta lo que decidan los votantes de esas demarcaciones, quienes lo han manifestado en cuanto evento público que realizan, para externan su rechazo al trabajo de estas mujeres. En cuanto a los otros alcaldes que aseguran repetirán, como Nancy Núñez, de Azcapotzalco; con José Octravio Rivero, en Milpa Alta; Fernando Mercado, en Magdalena Contreras; Javier López, en Álvaro Obregón; Lourdes Paz, en Iztacalco; Jancarlo Lozano, en Gustavo A. Madero, y Circe Camacho, en Xochimilco, todos de Morena, no son aceptados por los votantes. Lo curioso, es que esto mismo ocurre con las alcaldías que gobierna la oposición: Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega; Luis Mendonza Acevedo, en Benito Juárez; y Carlos Orvañanos Rea, en Cuajimalpa, a quienes también los rechazan sus vecinos. Los que ya ni se preocupan si son o no aceptados por la gente, son: Giovani Gutiérrez, de Coyoacán; Mauricio Tabe Echartea, de Miguel Hidaldo; Berenice Hernández Calderón, de Tláhuac; y Evelyn Parra Álvarez, en Venustiano Carranza, pues ya no podrán reelegirse. El problema es que sólo las alcaldesas de Iztapalapa y Tlalpan saben que repetirán, pues del resto, tal parece que dejarán que Dios o el falso y desprestigiado “Mesías de Macuspana” lo resuelva. ¿Será?
Urge investigar de dónde saca lana líder espuria del PRD para regalar dinero
Tal parece que Nora Arias Contreras sigue aferrada a no querer dejar la presidencia del PRD capitalino, pues no enteramos que estos últimos días repartió lo poco que le queda: 30 mil pesos a los comités delegacionales que, como lo establece la sentencia de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), ya los desconoció junto con su supuesta líder. Incluso, supimos que les prometió candidaturas que, obviamente, no tendrá, dinero que no volverá y la esperanza, sin fundamento, de volver a trabajar en el Sol Azteca local, cuya nueva dirigencia sigue prendiendo veladoras, para ver si algún día se les hace el milagro de que les sean entregados los más 83.5 millones de pesos de prerrogativas correspondientes a los años 2025 y 2026. Por otro lado, la presidenta del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM), Patricia Avendaño, ya acumula varias quejas ante el INE, entre las que destacan desacato y negligencia, por lo que la Dirección de Procedimientos de Remoción de Consejeros de los OPL y de Violencia Política contra las Mujeres ya considera su remoción. Con ello, el pobre e ineficiente secretario de Gobierno capitalino, César Arnulfo Cravioto Romero, cada vez ve con más tristeza y frustración como se le desinflan los pretextos para quitar a su rival de izquierda en el 2027, como es la nueva dirigencia perredista, que odia más que al papá de Luis Miguel. ¿A poco no?
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