
Ahora sí que, con el apoyo de la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, los diputados locales del PAN y PRI mostraron lo que en realidad son los legisladores de Morena, que ni a la propia Brugada le hacen caso. Pero como para lavarse la cara y no aceptar su “derrota”, votaron contra el punto de acuerdo, “no de la decisión de nuestra jefa de Gobierno”, argumentaron cabizbajos.
Fueron una hora y 21 minutos de intensos reclamos, acusaciones y ofensas, tanto de un grupo como de otro, llamándose “hipócritas, falsos, oportunistas, ilusos, corruptos, ignorantes” y otras tantas linduras, generadas por el punto de acuerdo que presentó la diputada local del PAN, América Rangel Lorenzana, para negar la construcción del Museo del Ejército en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec.
Durante el largo y álgido punto, dos cosas quedaron en evidencia: la primera, la ignorancia del diputado morenista Ángel Augusto Tamariz Sánchez, del Reglamento y la Ley Orgánica del Congreso local, pues hasta le gritó y faltó al respeto a la presidenta de la Mesa Directiva; y dos, que la propia coordinadora de Morena, por vez primera y la única morenista que, por fin, al citar a Andrés Manuel López Obrador, lo llama “ex presidente”, lo cual desconcertó a sus propios compañeros, porque ni Claudia Sheinbaum Pardo se ha atrevido a tanto.

Antes de la discusión, el pleno del Congreso capitalino realizó una sesión solemne “Conmemoración del Día Internacional de la Paz”, que por poco faltó no realizarse, dado que apenas lograron reunir el mínimo requerido: 34 legisladores. Entre los faltistas, común en ellos: el coordinador y vicecoordinador del PVEM, Manuel Talayero Pariente y Javier Ramos Franco; los tres diputados de Movimiento Ciudadano; las coordinadoras del PRD y PRI, Nora Arias y Tanía Larios Pérez, respectivamente; 15 de Morena; siete del PAN; y tres del PT –sólo llegó Jannete Guerrero–. Es decir, no acudieron 32 “cumplidos” representantes populares.

Así, a las 11:23 horas la presidenta de la Mesa Directiva, Olivia Garza de los Santos, del PAN, dio la palabra a América Rangel, que subió s tribuna –como la histórica luchadora “Toña la Tapatía”–, con torva mirada y, literalmente, echando lumbre por nariz y boca, porque sabía que se le vendrían encima los morenistas y aliados. Pero estaba equivocada, sólo le respondieron los primeros, en defensa de la magna obra que proyectaba el Ejército Mexicano.
“Quiero pedirles un favor a los diputados del ‘narcopartido’ Morena, que revisen su celular, si ya les regresó la señal. Porque desde el fin de semana pasado que la Sedena (secretaría de la Defensa Nacional), anunció un proyecto de una obra muy importante para ellos y que afecta al Bosque de Chapultepec, nada saben. Un proyecto de 55 mil metros cuadrados, del tamaño de la explanada del Zócalo. Es muy importante que ustedes, que son tan pro ambientalistas, se manifiesten en este sentido”, dijo con ironía la panista ante los rostros descompuestos de morenistas.
Por eso, enfatizó, la urgencia de este punto de acuerdo, para exhortar al Gobierno de la Ciudad y a la Secretaría de Medio Ambiente, para que nieguen los permisos a este megaproyecto que destruirá el bosque y, en consecuencia, uno de los pulmones más importantes de la ciudad, pues es un proyecto ecocida.

Como era de esperarse, los muchachos de “ya saben quién” no se quedarían callados. El problema es que mandaron en primera línea al novel legislador, Roberto Castillo Cruz –quien ya fue “infectado” por sus compañeros y en lugar de vestir con traje y corbata, como el día que rindió protesta, ahora parecía abonero, con humilde chamarra y camisa que parecía blanca–, para acusar a América de “mentirosa”, porque, según él, “nada de lo que dice existe; es un proyecto que publicó un periódico, pero nada hay en concreto, no existe, no se ha otorgado un solo permiso, no se ha levantado un solo muro, no se ha derribado un solo árbol y no se ha presentado ningún proyecto ejecutivo ante la autoridad ambiental de la Ciudad de México”, sostuvo con nerviosismo.
El pobre ignoraba que en ese momento en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, la jefa de Gobierno ofrecía una conferencia de prensa, donde hablaba de ese proyecto, que el imberbe morenista insistía “no existe”.

Entonces tocó turno al diputado “migrante”, Raúl Torres Guerrero, del PAN, para aclarar que tanto el alcalde de Miguel Hidalgo, como su partido, “no estamos en contra del museo, sino que lo hagan en el Bosque de Chapultepec, porque ya hubo atropellos, prácticamente contra el pulmón más importante que tiene hoy nuestra ciudad, como si nos sobraran áreas verdes, ¿verdad?”, afirmó.
Y añadió: “Ahora que está de moda que la jefa de Gobierno fue a Nueva York, imagínense que pusieran en Central Park. ¿Qué diría Mamdani que algo similar ocurriera en Central Park? Imagínense, poner un museo del US Army, así de grande y que quitaran las áreas verdes. Entonces, hay que decirle a Morena que si esa es la idea que tienen del Plan General de Desarrollo en esta ciudad, pues imagínense a los ambientalistas, qué les puede esperar, que les van a estar quitando áreas verdes y el impacto que tendría esto, incluso en la salud de los capitalinos”, dijo.
Recordó a Morena que cuando hubo la votación contra el proyecto de la inmobiliaria Trepi, la mayoría de ellos defendieron porque no se realizara esa obra, “pero hubo otros, como también de Movimiento Ciudadano, se hicieron los olvidadizos y no quisieron votar. Algunos de estos ‘cínicos’ están aquí –Víctor Hugo Romo (que dice ser) de Vivar Guerra, Yuriri Ayala, Gerardo Villanueva y Elizabeth Mateos–, defendiendo un proyecto que, según ellos, no existe”, acusó.

Entonces tocó turno al “ignorante, grosero y prepotente”, Ángel Augusto Tamariz Sánchez –el mismo que se resistió a dejar la dirección de la ADIP, porque le parecía poco llegar al Congreso local–, para de inmediato irse a la yugular contra los legisladores del PAN.
“Vaya hipocresía de Acción Nacional, quien siempre se ha manifestado y ha utilizado a la Ciudad de México como su caja chica, como su tráfico de influencias, como su negocio inmobiliario. Ahora resulta que suben aquí a defender el espacio público. Lo que les interesa y los ha manifestado siempre, es la privatización del espacio público y ahora como maestros de la especulación inmobiliaria, se dedican a especular con la verdad, pero nadie se los cree”, sostuvo ante el enojo de los panistas, que lo escuchaban atentos.
Y al igual que el novel de su compañero, Robertito Castillo, este morenista insistió en negar la existencia de dicho proyecto del Ejército, “y si así fuera, lo podemos debatir aquí, pero se presentan como defensores medioambientalistas o defensores del espacio público, no les queda. Ese no es su planteamiento ideológico”, reiteró todavía sin conocer las palabras de su ex patrona, Clara Brugada.
Atrás de Tamariz, le dieron la palabra a la panista Leura Álvarez Soto –esposa del alcalde de Miguel Hidalgo–, quien al igual que América, parecía que subía al ring, lista para liarse a golpes con quien se le pusiera enfrente. Paro antes que iniciara su discurso, la presidenta de la Mesa Directiva le pidió esperar, ya que por “alusiones” –que nadie entendió el motivo–, le cedió la palabra a la gran jefa y líder de Morena.
Todo para que empezara su discurso con que “la gente está cansada de discursos políticos vacíos, baratos, electoreros, pero la realidad es totalmente distinta, y qué bueno que hoy la gente se dé cuenta de esto en este momento, porque cuando no hay una propuesta política electoral que abajo la acompañe la gente, se ocupan este tipo de suspicacias para venir a intentar seguir engañando a la gente” señaló todavía sin saber lo que ocurría en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento.
“El ‘ex presidente’ Andrés Manuel López Obrador –es la primera morenista que así se dirige a su líder–, fue el que abrió la residencia de Los Pinos, para el uso y disfrute de la gente de esta ciudad. Sé que les duele, porque les quitó los privilegios. Sé que les duele, porque no se les da ya las pensiones millonarias a los ex presidentes y sé que les sigue doliendo más, porque la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum, han hecho una inversión millonaria en el Bosque de Chapultepec”, sostuvo pavoneándose.

Luego de que la presidenta de la Mesa le exigiera concluir, “porque ya se pasaron los cinco minutos permitidos, con molestia la coordinadora morenista bajó de tribuna retadoramente y mirando bajo el hombro a la panista, Laura Álvarez, quien ni se inmutó de la ofensa.
“De verdad que me da mucha nostalgia que Morena olvide las cosas. Hace algunos meses votamos en contra de una obra que se quería hacer en el Bosque de Chapultepec y tuvieron varios alcaldes, varios diputados se escondieron para cuidar sus fines económicos y de corrupción con inmobiliarias. Chapultepec se protege, esa es la postura de Acción Nacional, más allá de dimes y diretes y de politiquería que vienen aquí a desvirtuar los diputados morenistas”, manifestó.
Con los labios apretados y amenazadora mirada, como regañando a sus hijos, doña Laura destacó que los gobiernos de Morena “son doble cara, pues por un lado hablan de encuentros, que el pueblo primero, ya ni saben qué inventarse, y ahora salen con otra ocurrencia, otro ecocidio. Ahí están Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas y el AIFA. Deberían mejor escuchar al pueblo. Debería darles vergüenza o tener mejores asesores de dónde gastar el dinero”, sostuvo.
Entonces fue interrumpida al unísono por los morenistas, que le gritaban algo que sólo ellos entendían. Y por más que la presidenta de la Mesa les exigía respetar a la oradora, los legisladores del partido oficial parecían poseídos o drogados; nada lograba calmarlos.

En eso pidió la palabra la coordinadora del PRI, Tania Larios Pérez, “por alusiones” –y de nuevo nadie entendió el momento que fue aludida–, pero Olivia Garza le concedió la tribuna, lo que provocó mayor enojo de los morenistas, dado que ya sabían que vendrían más agresiones hacía ellos. Y tenían razón.
“Tienen que entender, compañeros de Morena, el Bosque de Chapultepec no es de ustedes, ni de este gobierno, es el patrimonio medioambiental y el pulmón de la Ciudad de México. Me daría vergüenza subir aquí a promocionar, a defender la destrucción de árboles, la tala de árboles para hacer un museo de la Defensa (Sedena). Se dicen ambientalistas, pero ya ha habido tres ocasiones donde han intentado destruir y apoderarse, adueñarse del Bosque”, sostuvo para hacer un recuento de obras que han realizado dentro de ese importante lugar, pero fue interrumpida por Tamariz, quien el rostro enrojecido pedía la palabra.
-¿Con qué objeto? –dijo la presidenta de la Mesa Directiva al morenista.
-Para pedirle que con esa misma atención… –lo interrumpió Olivia Garza, porque el morenista no entendió la pregunta.
-Con el objeto de pedirle una moción, para hacer una moción de procedimiento, presidenta. Usted está callando… –y volvió a ser interrumpido por la presidenta del a Mesa.
-Diputado, no existe moción de procedimiento. No puede hacer uso de la voz –sostuvo tajante Olivia Garza.
-De ilustración, moción de ilustración, presidenta –intentó corregir el legislador de Morena, ya con nerviosismo y burla de los panistas, quienes le gritaban: “¡Burro! ¡Ignorante! Primero apréndete el Reglamento y la Ley Orgánica. ¡Aprende a leer! ¡Regresa a la ADIP, para seguir haciendo las mismas tonterías! ¡Por eso te quitaron, por burro!”

Ante ello, la presidenta de la Mesa pidió a sus compañeros de bancada respetar al morenista, que no controlaba su enojo y el color de la sangre no le bajaba de su cara.
-A ver, ¿cuál es la moción de ilustración? –le respondió la presidenta de la Mesa, acrecentando lo gritería y burla, a la que se sumó la priista desde tribuna, que movía la cara avergonzada, por la ignorancia del morenista.
-Para ilustrarla, presidenta. A que usted debe de, así como nos calla a nosotros… –casi gritó y a punto del llanto por el coraje, como niño de escuela al que le hacen bullying sus compañeritos.
-No, no, la moción de ilustración es un artículo –insistió la panista, para provocar mayor enojo de Tamariz.
-Debe hacer lo mismo con los diputados del PAN, presidenta. Que no se vea, que no se note su preferencia y su partido político, presidenta –terminó por acusar la actitud de Olivia Garza, quien mantuvo su actitud de directora de escuela.
“Les solicito a todos los diputados guardar orden y, diputado Tamariz, esa no es moción de ilustración. Las mociones de ilustración tienen un artículo, usted no mencionó ni solicitó el artículo, discúlpeme, eso no, hay que apegarnos al procedimiento administrativo.
Ante ello, la líder morenista salió en defensa de Tamariz, quien se hundió en su curul avergonzado de mostrar su ignorancia parlamentaria, por lo que Xóchitl increpó a la presidenta no para pedirle, sino exigirle, le permitiera hablar, “antes que me interrumpa. Le quiero pedir, por favor, porque usted está en esa silla porque la pusimos todas y todos. Primero. Segundo, cuando estamos en el debate, le pido que les llame la atención a sus compañeros de bancada para poder seguir”.
En respuesta, la panista pidió a los presentes guardar silencio, “porque se tiene que mantener el orden. Les voy a pedir a los que quieran participar apegarse al proceso legislativo, para poder conducir los trabajos en orden y ser imparciales.
Sin embargo, la líder morenista no quedó conforme y le recordó a la presidenta de la Mesa que “nunca antes los diputados piden ilustraciones, mociones de procedimientos sin mencionar el articulado, porque esa es la práctica parlamentaria que hemos hecho en este Congreso. Me parece lamentable que usted hoy con uno de mis compañeros le niegue la palabra por el hecho de no mencionar el artículo”, sostuvo en defensa del pobre y soberbio Tamariz.
“Entonces, presidenta, le pido que, en su carácter de máximo órgano, mantenga el respeto. No tome parte de las discusiones o del debate entre los parlamentarios, porque aquí todas y todos somos iguales y evítenos la posibilidad de hacer un llamado más fuerte”, dijo amenazante la líder del partido oficial.
Envalentonado por la actitud de su dirigente, el diputado de Morena, Víctor Hugo Lobo Rodríguez, desde su curul a gritos pidió la palabra, para que la presidenta de la Mesa respetara a su compañerito Tamariz, “porque estaba solicitando una moción de ilustración, pero no se le permitió por el ruido de los compañeros. Quisiera saber cuál es la moción que está solicitando”, exigió.
La presidenta de la Mesa mantuvo su actitud, y le respondió: “¿Con qué objeto?
-Pues igual, solicitarle si pudiera respetar la intervención del diputado Tamariz, porque estaba solicitando una moción de ilustración, pero no se le permitió por el ruido de los compañeros. Quisiera saber cuál es la moción que está solicitando el diputado Tamariz, porque, por la intervención y por la falta de respeto, no pudimos escuchar qué es lo que quiere que ilustre la diputada que está haciendo uso de la tribuna.

-Diputado Lobo, vamos a hacer la moción de ilustración. ¿En qué sentido va la moción de ilustración?, diputado Lobo. ¿Con qué objeto es la moción de ilustración o sobre qué tema? –respondió maternalmente Olivia Garza con cara de fastidio.
Ante el titubeo y balbuceo de Lobo se escuchó un grito del lado de la oposición: “¡Ese Lobo es burro, igual que Tamariz! ¡No tiene nada de Lobo, sólo las orejas de burro!”, lo que provocó abiertas risas hasta de algunos morenistas, por lo que el hijo del hoy diputado federal de Morena, Víctor Hugo Lobo Román, decidió guardar silencio, como lo hacía su progenitor cada que era exhibida su ignorancia parlamentaria.
Cuando la presidenta de la Mesa volvió a darla la palabra a Tanía Larios, quien no se movió durante la larga y agría discusión, desde su curul pidió la palabra el panista Federico Chávez, para informar que en ese momento la jefa de Gobierno “reconoció que este proyecto no va, porque era ilógico meterse con el bosque. La jefa de Gobierno ya nos hizo caso a la oposición”, lo que desconcertó a los morenistas que desconocían la decisión de Brugada Molina.
Incluso, minutos después el panista subió a tribuna y apoyándose con su celular, difundió las palabras de la Ejecutivo local, con lo que ya no había materia par seguir la discusión.
Aun así, los morenistas se aferraron en apoyar el proyecto que, según ellos, “no existe”. Esto provocó burlas de los panistas y priistas, preguntándose: “¿Entonces quién miente?. Estos diputados aseguran que no existe y defienden la construcción, mientras la jefa de Gobierno anunció que no va. ¿A quién le creemos?, comentaron con algarabía.

Luego de esa vana discusión, nadie sabe si porque los morenistas terminaron por aceptar su derrota, muy a su pesar acataron el anuncio de Clara Brugada o, simplemente, se les acabaron las ocurrencias, a las 12:54 horas, el secretario de la Mesa, –otro “burro”, perdón–, el diputado de Morena, Juan Estuardo Rubio Gualito, cantó: Señora presidenta, existen 14 votos a favor, 36 en contra y cero abstenciones.
Ante ello, la mayoría rechazó la propuesta de la panista América Rangel para la no realización del proyecto de construcción del Museo del Ejército. Pero continuó la pregunta: “¿Si los morenistas dicen que no existe, porque votaron en contra del punto de acuerdo? ¿Y si no existe, entonces llaman mentirosa a la jefa de Gobierno, que echó abajo este proyecto?”, comentaron sin obtener respuesta.
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