Llegó tan sonriente, relajado, amable, muy saludador y besucón al entrar al salón de Pleno del Congreso capitalino, que nunca espero que alguno de los diputados, “mis amigos”, le echaran a perder el día durante su comparecencia, como parte de la Glosa del Segundo Informe de Gobierno. Pero estaba equivocado.

Bueno, hasta hubo riesgo de que no se realizará la sesión, pues estaban presentes sólo 36 de los 66 diputados locales; es decir, dos más de los que establece la Ley Orgánica y el Reglamento del Legislativo local como mínimo para realizar este tipo de eventos.

Ya sentado en la curul de la coordinadora de Morena, quien nunca se le despegó a su lado, el secretario de Finanzas del Gobierno capitalino, Juan Pablo de Bottón Falcón, procedió a escuchar el posicionamiento de los siete partidos y dos asociaciones parlamentarias –que en realidad son seis morenistas contra tres de la oposición: PAN, PRI y Movimiento Ciudadano (MC)–, sin perder su sonrisa.

Como era de esperarse, los morenistas y aliados se la vivieron en alagar, agradecer y poco faltó agarraran a besos al funcionario, por el “gran” trabajo que ha realizado.

Sin embargo, cuando subió a tribuna el vicecoordinador del PRI, Omar García Loria, como por arte de magia al encargado de las finanzas del Gobierno local, le cambió el rostro. Comenzó a hacer anotaciones, mientras su inseparable acompañante, sólo movía la cabeza negativamente, sin aceptar la exposición del “rebelde” priista.

Le exigió transparencia sobre el FIMAS (Fideicomiso de Infraestructura, Movilidad, Agua y Seguridad), seguimiento público a las inversiones, evaluación de los resultados de las obras que se hacen en la Ciudad, así como claridad sobre la relación entre los recursos que se recaudan y los beneficios que recibe la ciudadanía.

“No se trata de obstaculizar las decisiones del gobierno, se trata de asegurar que las decisiones públicas resistan el escrutinio y respondan al interés de la ciudadanía”, aclaró.

Para no verse tan violento, el del tricolor sostuvo que reconocer estos datos es parte de una evaluación objetiva, pero ninguno de ellos por sí solo demuestra que todas las prioridades hayan sido atendidas de manera suficiente.

“La estabilidad financiera es una condición necesaria para gobernar, no la meta definitiva de un gobierno. Una ciudad puede mantener sus cuentas en orden y todavía enfrentar grandes desafíos de infraestructura, transporte, suministro de agua y mantenimiento urbano. Por eso, el análisis presupuestal debe ir acompañado de indicadores que permitan medir la calidad del gasto y el impacto real de las inversiones”, dijo mientras De Botton no despegaba la mirada en su hoja de anotaciones.

De igual forma, García Loria sostuvo que su partido no propone gastar sin medida, ni comprometer la estabilidad financiera de la capital, “proponemos algo más responsable, que cada peso tenga una justificación, cada programa una meta y cada inversión una evaluación. No necesitamos que un gobierno le vaya mal para demostrar que somos oposición, sino que a la ciudad le vaya mejor para demostrar que sabemos estar a la altura de nuestra responsabilidad”, comentó triunfante, pues ninguno de los morenistas replicó, chifló u ofendió, como ya es su costumbre cuando alguno de los diputados de oposición habla mal o ataca al Gobierno local y sus funcionarios.

“El PRI está a favor de una ciudad que invierta más y viva mejor, que recaude con responsabilidad y gaste con inteligencia, que tenga cuentas sanas y resultados visibles. Para construir esta ciudad cuentan con nosotros, para vigilar cada peso y exigir que cumplan su propósito también”, enfatizó el priista.

Con el sabor amargo en la boca, le pidió a su compañerita de banca un chicle, pues atrás del legislador del tricolor, subió la moecista Patricia Uirriza Arellano, quien continuó tundiéndolo.

Externó preocupación ante el Mundial, que calificó como una oportunidad para democratizar el presupuesto para los lugares y temas más necesitados de la ciudad. Aunque en lugar de eso, dijo, el dinero público se enfocó solo en las zonas turísticas.

Denunció que mientras para el Jardín Flotante de Calzada de Tlalpan se invirtieron dos mil 951 millones de pesos, otros aspectos costaron menos; por ejemplo, en la repavimentación de vialidades primarias, donde invirtieron dos mil 600 millones de pesos; es decir, se invirtió más en la calzada elevada de Tlalpan que en las necesidades cotidianas.

Además, continuó, con lo invertido en el Jardín Flotante, en la remodelación de la Línea 12 del Metro, sólo destinaron 495 millones de pesos y en la Línea A, 192 millones de pesos. Aunque eso sí, priorizaron la rehabilitación de la Línea 2, pues la iban a usar los turistas durante el Mundial de Fútbol, por encima de la Línea 3 que sigue presentando graves problemas”, sostuvo.

Más tarde, luego del posicionamiento de los legisladores del PVEM y PT, tocó turno al panista Andrés Sánchez Miranda, quien de nuevo incomodó al funcionario, sin poner atención a lo que le decía la líder morenista, que no lo dejaba en paz.

El del blanquiazul celebró la emisión del Bono Verde y el buen manejo de la deuda de la Ciudad, pero no perdió la oportunidad para acusar la política de gasto, “pues no está atendiendo el 100% de los problemas” de la capital, como es el desabasto de agua, que existe desde hace muchos años, lo mismo que la crisis de vivienda”, acusó.

“Esta ciudad ya no aguanta un sexenio más de abandono en infraestructura, secretario, contamos con usted. Esta ciudad espera muchísimo de esta administración, porque fueron muchas las promesas de campaña y al día de hoy todavía los problemas, después de 20 o 25 años y de prácticamente media administración, no se ha resuelto ni uno”, señaló.

Con la misma actitud del priista y moecista, que no fueron interrumpidos o agredidos por los del partido oficial y aliados, Sánchez Moranda, cuestionó: “¿Cuánto costaría tener un Metro sin interrupciones, con buen servicio, sin incendios? ¿Cuánto nos costaría eso? ¿Cuarenta mil, cincuenta mil millones?”, comentó con ironía.

Ya para cerrar las comparecencias tocó turno a la poderosa y temida legisladora de Morena, Valentina Batres Guadarrama, para asegurar que ha habido grandes aciertos en todos los rubros, de la maravillosa Ciudad de México.

A las 11:50 horas, fue como subió a tribuna el secretario de Finanzas con un gran chicle –sí, un chicle–, cuyas masticadas por momentos se escuchaban más que sus palabras, para agradecer a la jefa de Gobierno, a sus subalternos, a los demás funcionarios que se dieron cita en su comparecencia, olvidándose de su trabajo, y demás invitados especiales.

Ya sin el chicle, que seguro lo tragó, De Bottón Falcón procedió a hablar de números de los seis mil millones de pesos destinados a 643 obras y acciones de agua, drenaje y saneamiento durante 2026, “una inversión que aumentó 77% frente al año anterior”, sostuvo como pavorreal y adolescente que le urgía ir al baño, pues no dejó de estar tranquilo durante los 33 minutos que permaneció en tribuna.


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