Vanos resultaron los esfuerzos y explicaciones del presidente de la Mesa Directiva del Congreso capitalino, Jesús Sema Suárez, por hacer entender a los diputados locales de Morena que su decisión de sólo leer el comunicado que presentó la panista, América Rangel Lorenzana, sobre una disculpa pública a la comunidad trans, “esta fundamentada en el Reglamento y Ley Orgánica de esta soberanía”, sostuvo a cada momento el líder del PVEM.

Pero no, los morenistas, como poseídos, estaban decididos ver «arder en leña verde» en tribuna a la panista, “porque si tuvo la valentía de insultar a la comunidad trans, que tenga la valentía de pronunciar su disculpa”, alegaron con los ojos y rostro enrojecido los muchachos de “ya saben quién”, como una forma de cobrarle a América haberlos, según ellos, atacado y exhibido en las dos legislaturas pasadas.

Lo que más sorprendió, es que antes, al iniciar la sesión ordinaria de este martes, otra panista, Daniela Álvarez Camacho, pidió un minuto de silencio por “el asesinato” de Erick Omar, de 21 años, quien sacó a pasear a su perro y tres elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), le arrebataron la vida.

“Un joven fue asesinado por el sistema que debía protegerlo y qué vamos a hacer. ¿Vamos a quedarnos callados? ¿Vamos a voltear hacia otro lado una vez más? Estamos hasta la madre de vivir con miedo y de pensar que mañana podrá ser nuestro hijo, hija, hermano, esposo o padre. Exigimos justicia. Exigimos verdad. Exigimos un alto total a la impunidad”, dijo casi con gritos la panista.

Sin embargo, los morenistas literalmente la ignoraron, pese a que Daniela pidió al Congreso, “exigir a la presidenta Claudia Sheinbaum que cambie su discurso, que deje de abrazar a los delincuentes, que deje de preocuparse por sus derechos humanos y que empiece a preocuparse por los derechos humanos de la gente buena, porque como lo decía Carlos Manzo: ‘Los delincuentes no deben de recibir abrazos, sino chingadazos cuando se meten con la gente inocente’. Porque los abrazos deben de ser para la gente de trabajo, para la que hace que este país se sostenga junto a esta ciudad y esta gran nación”, insistió la panista.

Eso no les importó a los morenistas, “para ellos es más importantes defender a la comunidad trans, la que, desgraciadamente, se ha apoderado del Congreso y de todas las instituciones del Gobierno. No es posible que estos cuates –refiriéndose a los diputados guindas–, le den más valor a una ofensa que a un asesinato, más bien a varios asesinatos. ¡Ya basta de tanta pendejada!”, comentó Daniel Álvarez, luego de que los morenistas reventaron la sesión ordinaria.

La determinación de los legisladores del partido oficial fue no pensar en las consecuencia de reventar la sesión, porque, como dijo el panista, Ricardo Rubio Torres, “los van a regañar”, debido a que este martes el Pleno debió discutir y, como siempre, aprobar, las reformas al Código Penal de cuatro iniciativas presentadas por la jefa de Gobierno, referentes al despojo, amenazas, asociación delictuosa y lesiones por razón de género.

Aunque la más molesta de que la Mesa Directiva no obligara a la panista subir a tribuna y ofrecer públicamente la disculpa, “porque así lo ordenó el juez”, fue la neomorenista, líder trans y de los ambulantes del Centro Histórico, Diana Sánchez Barrios, quien no pidió, ordenó, a Sesma Suárez, obligar a que “la diputada de ultraderecha América Rangel” leer su disculpa pública.

El comunicado por la panista, presentado el pasado jueves, a las 12:30 horas, a la Mesa Directiva de la panista, mediante el número de oficio CCDMX/IIIL/022/2025, consistía en ofrecer una disculpa a Victoria Romero Sámano y las personas trans, “por los comentarios expresados que resultaron de carácter discriminatorio”.

Además, informó que participará en un curso de igualdad y no discriminación impartida por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

Empero, los diputados de Morena acusaron que Rangel Lorenza de pretender “usar” al Congreso local, con un simple comunicado y así cumplir con la disculpa que tenía que, según ellos, debe leer ante el Pleno.

Aunque, el presidente de la Mesa Directiva, Jesús Sesma, atajó que la decisión de leer el documento era exclusiva de la diputada, “como lo establece el Reglamento y la Ley Orgánica de esta Soberanía”, sobre todo cuando no existe una resolución jurisdiccional de por medio.

“Entiendo que una disculpa pública es: ‘Si cometo un error, me disculpo con las personas a quien ofendí’, pero lo hago yo”. En posterior conferencia de prensa, dijo “a ver, ¿dónde está la víctima? No está Victoria Sámano, es a ella con quien tiene que disculparse”, alegó el pevemista.

Incluso, las exigencias de los morenistas porque Sesma Suárez “obligara” a la panista disculparse desde tribuna, provocó que el presidente de la Mesa decretara un receso de 20 minutos, que se prolongaron al doble, debido a que los coordinadores y vicecoordinadores no lograban ponerse de acuerdo.

Para ese momento, los diputados de Morena y dos de los cuatro integrantes del PT –no asi los otros dos legisladores de este partido, lo mismo que los del PVEM–, en lugar de acudir al salón de Plenos, optaron por organizar una conferencia de prensa con la comunidad trans.

Es decir, este berrinche de los morenistas evidenciaron que no cuentan con el apoyo de todos sus aliados.

Además, una de las legisladores de Morena que más gritaba y pedía crucificar a América Rangel, fue Cecilia Vadillo Obregón, quien cuenta con varias quejas ante la Comisión de Derechos Humanos y la COPRED, por despidos injustificados y violencia a la comunidad trans, a los mismos que hoy exigen su disculpa pública de la panista.

Mientras esto ocurría en el lobby del recinto legislativo, el panista Ricardo Rubio aprovechó para pedir la ratificación de quórum, pero Sesma Suárez respondió pue lo harían, una vez que se leyera el comunicado de la disculpa pública de América Rangel; es decir, en está ocasión madrugaron a los morenistas, pues cumplieron con le norma parlamentaria.

Posteriormente, la secretaria de la Mesa informó al presidente de la misma que sólo estaban presentes “¡23 diputados!”. Por ello, al no alcanzar el quórum mínimo de 34 legisladores, Sesma Suárez dio por suspendida la sesión ordinaria, a las 11:39 horas, sin que se discutieran las propuestas de Brugada Molina.


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