
Luego de “sorprender” a los vigilantes del Congreso local, integrantes de la Asamblea de Barrios irrumpieron en la sede del Congreso capitalino, para después enfrentar a diputados locales, personal de resguardo y trabajadores, mientras que afuera, otros de los manifestantes, rompieron los grandes ventanales y afectaron los históricos portones; incluso, hasta “bañaron” con algo al presidente de la Mesa Directiva, Jesús Sesma Suárez, cuando intentó calmarlos.
Ante ello, Sesma Suárez regresó a la Mesa Directiva con el rostro enrojecido y mojado hasta en el alma, para interrumpir a la diputada local de Movimiento Ciudadano, Patricia Urriza, quien hablaba desde la tribuna, para decretar un receso “de 30 minutos” –aunque en realidad fueron 47 minutos–, “porque hemos sido invadidos por personas ajenas”, alcanzó a decir el legislador del PVEM para luego correr, de nueva cuenta, al lobby del recinto, sin antes pedir a los legisladores permanecer en el salón de Plenos, “por su seguridad; no es broma”, dijo.
Por ello, la sesión del Congreso local, en su carácter de Constituyente Permanente, fue interrumpida momentáneamente, cuando daban su posicionamiento los siete partidos políticos de la minuta con proyecto de decreto, por el que se reforman diversos artículos de la Constitución Política federal, conocida popularmente como “Plan B”.
Mientras los legisladores del partido oficial hablaban de la “gran” reforma de la presidenta Claudia Sheinbaum, en el lobby integrantes de la Asamblea libraban una cruenta batalla con el personal de resguardo, quienes hasta ese momento reconocieron su “error” de permitirles el acceso sin saber de quiénes se trataban.
Cuando los vigilantes del recinto legislativo intentaron enmendar su error y sacarlos, como era de esperarse, comenzaron las ofensas, las amenazas, para luego llegar a los empujones, jaloneos y golpes, por lo que los empleados hicieron uso de los extintores, con la intención de repeler las agresiones al arrojarles el líquido de esos objetos.
Con la intención de calmar la situación, Sesma Suárez y los diputados de su partido, el PVEM, pretendieron dialogar con los violentos manifestantes, mujeres en su mayoría; sin embargo, los integrantes de la Asamblea de Barrios estaban decididos a no cambiar su actitud y exigían que saliera el diputado local de Morena, Gerardo Villanueva, “quien por años nos ha mentido con darnos vivienda. ¡Que salga el muy cobarde!”, gritaban constantemente los inconformes.
Fue en esos momentos que alguien le arrojó a Sesma Suárez un líquido –juró que “era agua”, pero en realidad olía muy raro–, quien intentó ubicar al responsable. Pero los ánimos estaban caldeados y el pevemista sabía que de enfrentar a su agresor lejos de calmar las cosas las acrecentaría.
Y como ocurre siempre, después de la agresión y daños al histórico inmueble de Donceles y Allende, llegaron y rodearon la estructura decenas de «no granaderos», quienes con grandes escudos y toletes, estaban dispuestos a enfrentar a cualquier agresivo manifestante. Para ese momento, los inconformes, seguro, ya están en su casa.

A las 12:25 horas, la vicepresidenta de la Mesa Directiva, Yuriri Ayala Zúñiga, reanudó la sesión y, como era de esperarse, de nueva cuenta cedió la palabra a la legisladora de MC, quien fue interrumpida a las 11:43 cuando comenzaron los violentos enfrentamientos.
Más tarde, en conferencia, Sesma Suárez agradeció al personal de resguardo por su labor, aunque indicó que se investigarán los hechos, pues mujeres manifestantes denunciaron agresiones.
“Después de los sucesos lamentables que tuvimos afuera de este recinto, ahorita se lleva a cabo una mesa de diálogo con las personas que llegaron a manifestarse y las tres comisiones con las que solicitaron. Repito, fue un suceso lamentable”, comentó ya más calmado el presidente de la Mesa Directiva, quien mostraba todavía el resultado de la “batalla”.

Añadió que convocará a la Junta de Coordinación Política (Jucopo), “para poder revisar, desde una introspección el tema de protocolos, así como también, y lo quiero decir de manera muy sincera, total agradecimiento para quienes laboran en este recinto y que hacen posible el cuidado de la integridad de quienes trabajamos aquí, les quiero agradecer a todo el personal de resguardo”, insistió.
Además, señaló, “también estamos con nuestra obligación de revisar, con los elementos y herramientas tecnológicas que tiene el propio Congreso, para poder cerciorarnos, con claridad de lo sucedido”, advirtió.
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