Alcaldías morenistas listas para el ‘pase de charola’ a sus trabajadores

Nos comentan que tras el llamado del líder de la “Secta de Morena” –ese que cuando habla sólo es para generarle problemas a la presidenta Claudia Sheiunbaum Pardo y a la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, y mueve a su bola de lambiscones–, para donar dinero a los tiranos de Cuba, las Alcaldías morenistas ya alistan el pase de charola entre sus trabajadores, principalmente todo el personal de estructura. Analizan las huestes morenistas si les realizan el descuento del 15% de su salario quincenal o les impone una cuota que iría de los 20 mil a los 60 mil pesos, los cuales podrán pagar en cuotas, no en abonos chiquitos, eh, conste. Y como es de esperarse, el anuncio y abuso del partido del falso Mesía de Macuspana ha generado malestar entre los trabajadores, ya que no tienen certeza de que esa lana se ocupe para enviar “ayuda humanitaria” al país caribeño, si solo será para engordar el cochinito para las próximas elecciones o –como dicen los mal pensados, esos que nunca faltan–, será para engordar la cartera de los inútiles, vividores y transas hijos de su amo. Ah, pero eso sí –faltaba más, faltaba menos–, ese pase de charola no será aplicado a los empleados de base y honorarios asimilados. Bueno, eso dicen, pero hay temor de que también los incluyan en esta loable labor de quien en otras ocasiones sólo pide dinero y se lo clava. En serio, este Mago del Dinero ha hecho lo mismo desde que fungía como jefe de Gobierno, pues en el 2004 creó el “Fideicomiso por la Esperanza”, que destapó el llamado “diezmo”, pues a partir de entonces a los burócratas capitalinos les han descontado –por no decir, robado–, el 10% o más de su salario, dependiendo del cargo que desempeñan. Lo sorprendente, es que, como lo ha ido perfeccionando con el tiempo, nunca se supo el destino de todo ese dinero. No conforme con eso, en 2012 impuso otra de sus ocurrencias y tranzas, creó la “Asociación Honestidad Valiente”, cuya cabeza visible fue Alejandro Esquer, que recaudó dinero que nunca se supo de dónde vino, pues bien sabían que era insuficiente el entre de los pobres trabajadores del Gobierno local, por lo que se presume que esa asociación sólo fue una pantalla para recibir “donaciones” del crimen organizado, ese que siempre protegió y que sigue haciendo lo mismo la señora presidenta. Años después, en 2017 el “honesto, recto e incorruptible” sujeto, creó otro fideicomiso para recaudar recursos y entregar parte de las prerrogativas de Morena a los afectados por el sismo que ese año dañó varios estados del país. Sin embargo, de nueva cuenta el falso Mesías de Macuspana jamás comprobó qué pasó con ese dinero. Lo peor es que ahora utiliza a doña Claudia para que se encargue de dar la cara los mexicanos, con el cuento ese de que “todos queremos apoyar a Cuba y que este gobierno lo ha hecho y lo seguirá haciendo”. Y claro, todos los mexicanos estamos gustosos de que, en lugar de ayudar a los niños con cáncer, de que decenas sean asesinados por el crimen organizado, de frenar las “extrañas” desapariciones, de que no haya medicamentos y personal suficiente y bien pagados en los hospitales, este gobierno desvíe recursos para mantener una dictadura, regalándoles dinero, petróleo, libros y alimentos, porque en México nada de eso hace falta. Que buen gobierno tenemos, verdad de Dios. ¿A poco no?

Gobierno sigue sin aceptar su responsabilidad; insiste en acusar a alcaldesa del derrumbe

Pobre Gobierno capitalino, por más que busca por todos los medios evadir su responsabilidad en el derrumbe del inmueble en San Antonio Abad 124, todo le sale mal. Y, lo peor, cada que intenta arrojar la culpa a la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega Piccolo, ésta lejos de quedarse callada y aceptar los señalamientos de los inútiles funcionarios del Gobierno local, les saca más trapitos al sol. Prueba de ello, es que esta mañana la alcaldesa reiteró que la gente de Clara Brugada Molina, “fue quien autorizó la demolición en San Antonio Abad”, y no sólo eso, reveló que hay otros 17 inmuebles en proceso de demolición, “bajo un régimen de excepción autorizado por ellos, sin que pueda intervenir la alcaldía Cuauhtémoc”, advirtió doña Alessandra. Además, sostuvo que esos funcionarios –que “utilizan todo tipo de cochinadas” para acusarla–, tienen la obligación de supervisar esos trabajos. Incluso, presentó los oficios y permisos firmados por el Gobierno capitalino, mediante la Secretaría de Vivienda y el Instituto de Verificación Administrativa (INVEA). “Es una excepción a la ley, es un permiso especial. Es un mecanismo que permite hacer demoliciones más rápido, pero eso sí, saltándose requisitos que para mí serían indispensables; pero así lo decidieron ellos”, respondió a Inti Muñoz Santini, titular de la Secretaría de Vivienda, quien busca por todos los medios zafarse de ese grave error que provocó la muerte de tres trabajadores. Alessandra sostuvo que la última actualización publicada en la Gaceta Oficial, sobre el acuerdo de “facilidades”, en marzo de 2025, establece que la Secretaría de Vivienda pueda demoler un inmueble sin estudios y sin programa de protección. Una vez que se recibe el acuerdo, se cuenta con 90 días para iniciar los trabajos. “Para ello, tienen que notificar el inicio en un plazo de tres días hábiles. Si la empresa no lo hace, el permiso queda sin efectos, lo cual no se realizó el procedimiento conforme a la ley, por lo que debió cancelarse el permiso de demolición, pero no lo hizo la empresa”, denunció con ironía la funcionaria. Asimismo, recordó que en septiembre pasado, la empresa constructora solicitó permiso a la alcaldía para empezar con los trabajos de demolición, pero ésta lo rechazó porque detectó riesgos para la seguridad de los vecinos. Aunque el Gobierno capitalino “aplicó el acuerdo de excepción y dio facilidades para continuar las obras”, acusó la alcaldesa. De ahí que Alessandra acusa don Inti Muñoz, de omisiones e intentar responsabilizarla por esos trabajos. Y para acabarla, Ángel Miranda Mendoza, sobreviviente de ese derrumbe, denunció no haber recibido atención médica debida en el Hospital Rubén Leñero. Ya ven, nada le sale a doña Clarita. El hombre reveló que tuvo que ser hospitalizado de nueva cuenta, tras ser dado a solo 24 horas del colapso. Para sorpresa de todos, la víctima aseguró que actualmente recibe atención médica en un hospital privado, gracias a la alcaldesa Rojo de la Vega. Seguro, ahora el Gobierno capitalino acusará a Alessandra de lavar dinero y estar vinculada al crimen organizado. Ah, pero así como la alcaldesa de Cuauhtemoc, el secretario de Vivienda persiste en fincarle responsabilidad, ya que posteriormente a la conferencia que ofreció Alessandra, él hizo lo propio, para sostener que el ya famoso “acuerdo de facilidades administrativas en materia de reconstrucción”, no exime ni sustituye las atribuciones legales de las alcaldías en procesos de demolición, las cuales son obligatorias, ineludibles e inobjetables conforme a la ley. Don Inti, con documentos en mano, fijó su postura tras los señalamientos relacionados con el siniestro ocurrido en el inmueble de San Antonio Abad 124, para explicar que dicho acuerdo, según él, tiene como único propósito agilizar trámites administrativos complementarios, para iniciar obras de demolición en inmuebles con alto riesgo estructural, sin contravenir disposiciones legales ni constitucionales. Insistió que este mecanismo no constituye una licencia, ni releva a las autoridades competentes de sus responsabilidades de verificación, supervisión y autorización, establecidas en la Ley Orgánica de Alcaldías, el Reglamento de Construcciones y la normatividad en materia de verificación administrativa. ¿A verdad?, chúpense esa. Recalcó que la facultad exclusiva de supervisar y verificar demoliciones, corresponde a las alcaldías, conforme al marco jurídico vigente, y que el cumplimiento de la ley es obligatorio para todas las autoridades involucradas. En fin, el asunto da para mucho más y seguirán echándose la culpa unos y otros, olvidándose de la empresa que inició la demolición y, lo más lamentable, de los trabajadores fallecidos y del herido. Lo único de todo ello es que, de verdad, nada le sale bien a la administración local. Mejor debería darse una limpia, cambiar a todos esos inútiles y tranzas funcionarios o, al menos, irse a bailar a Chalma, para ver si ya dan una. ¿A poco no?

Regresan a ‘trabajar’ los cumplidos diputados locales, luego de merecido descanso

Este miércoles regresan bien relajados nuestros cumplidos y trabajadores diputados locales, luego de tomarse ocho días de merecidas vacaciones. Aunque el presidente de la Mesa Directiva, Jesús Sesma Suárez, tomó más días, pues se merecía un buen y merecido descanso. Sobre todo, porque se acercan los días en que los católicos celebran el Viacrucis, donde su tocayo fue torturado y sacrificado hace más de dos mil años, no fuera que alguno de los morenistas se les ocurra hacerle lo mismo. A ver con que otra sorpresita no salen estos representantes populares capitalinos, ya que en la última sesión ordinaria, la de la semana pasada, evidenciaron que lejos de ser un recinto legislativo, en realidad es un centro de espectáculos, pues al comenzar la jornada apareció como presidente de la Mesa Directiva, el diputado de Morena, Víctor Varela López, quien en realidad parecía presentador de un circo pueblerino, dado que portaba un llamativo arrugado y desaseado saco color morado, lo mismo que una camisa que parecía blanca y corbata, que más semejaba una agujeta de zapato de futbol. No conforme con ello, traía una larga y desaseada cabellera, así como una expresión y asustados ojos, como si viera fantasmas. Para fortuna de él, de los presentes y televidentes, que tiene la desgracia de ver la transmisión del Canal de Congrego, fueron escasos cinco minutos que nadie daba crédito de que un sujeto como ese fuera diputado, llegó a rescatarlo la panista Olivia Garza de los Santos. De ahí que muchos preguntaron por don Chucho, pero nadie atinó informar sobre su paradero. Luego nos enteramos de que “tomó unos días de descanso”, aprovechó el acuerdo de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), para que los angelitos adelantaran la sesión del jueves, para así tomarse ocho días de descanso. Vaya descaro de los representantes populares capitalinos. Pero, en fin, allá ellos.


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