
A fin de garantizar el acceso efectivo a la seguridad social de actrices, actores y demás personal artístico del sector audiovisual, que prestan sus servicios bajo modalidades de contratación por evento, función o temporal, la diputada local del PVEM, Rebeca Peralta León, presentó una iniciativa para reformar el artículo 305 y adición a los artículos 310 Bis y 310 Ter, de la Ley Federal de Trabajo, así como el artículo 12 de la Ley del Seguro Social.
Aclaró la también vicecoordinadora del Verde Ecologista en el Congreso capitalino, que su propuesta es “con proyecto de decreto ante el Congreso de la Unión”, debido a que dichas reformas son en leyes federales, que, obviamente, también repercuten en la Ciudad de México, sobre todo, porque este sector audiovisual incluye: cine, televisión, publicidad, animación, plataformas digitales y contenidos multimedia
Desde tribuna del Antiguo Palacio de Donceles, Peralta León sostuvo que su iniciativa también busca reconocer la naturaleza intermitente de la actividad artística, “sin que dicha característica constituya un obstáculo para el ejercicio de derechos laborales y de protección social, estableciendo la obligación de los patrones de inscribir a las personas trabajadoras al régimen de seguridad social y cubrir las aportaciones correspondientes durante el periodo de prestación de servicios”, dijo.
Con ello, explicó, la propuesta pretende reducir la informalidad en el sector cinematográfico y audiovisual, dignificar el trabajo artístico y garantizar condiciones compatibles con el principio digno, donde sea promovida la protección de la salud, seguridad económica y bienestar de quienes participan en la industria cinematográfica y audiovisual.
La presidenta de la Comisión de Derechos Culturales del Congreso local recordó que, desde la consolidación del cine mexicano en la denominada Época de Oro, hasta la expansión contemporánea de la producción audiovisual para plataformas digitales, el trabajo artístico ha evolucionado como una actividad productiva relevante, que combina dimensiones culturales, económicas y laborales.
Incluso, comentó, en la actualidad, la economía cultural es reconocida como un sector estratégico dentro del desarrollo nacional, pues de acuerdo con la Cuenta Satélite de la Cultura de México, elaborada por el INEGI, el sector cultural generó en 2024 un valor agregado superior a 865 mil millones de pesos, equivalente al 2.8% del Producto Interno Bruto nacional, además de emplear a más de 1.43 millones de personas.
“Estos datos confirman que la cultura no solo constituye un derecho y un patrimonio social, sino también una actividad económica con capacidad de generación de empleo y dinamización productiva. El sector audiovisual representa uno de los componentes con mayor crecimiento y peso económico, al aportar más del 17% del PIB cultural, cuyo crecimiento ha sido por la expansión de la producción digital, la internacionalización del contenido mexicano y el aumento de la demanda de producciones audiovisuales, derivado del desarrollo de plataformas de streaming y servicios digitales”, afirmó.
Sin embargo, lamentó la representante popular, el crecimiento económico del sector no ha sido acompañado por mejoras equivalentes en las condiciones laborales, “pues la propia Cuenta Satélite de la Cultura identifica que el empleo cultural presenta niveles de informalidad superiores al promedio nacional, superando el 60%, lo que refleja la persistencia de esquemas de contratación precaria, pagos por proyecto y ausencia de prestaciones laborales para una proporción significativa de personas trabajadoras”, destacó.
Además, citó Peralta León, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI ha evidenciado que las actividades artísticas y de entretenimiento registran mayores tasas de empleo temporal, autoempleo y trabajo sin prestaciones, lo que impacta directamente en la protección de la salud, la estabilidad económica y la acumulación de derechos para la vejez.
De igual forma, la UNESCO ha señalado que los artistas enfrentan condiciones de inestabilidad laboral, ingresos irregulares y limitaciones en el acceso a la protección social, recomendando a los Estados el diseño de esquemas flexibles de seguridad social adaptados a la intermitencia del trabajo creativo.
Recordó la pevemista que la Ciudad de México concentra una parte significativa de la actividad cultural y audiovisual del país, al fungir como principal centro de producción cinematográfica, televisiva y escénica, además de ser sede de instituciones culturales, estudios de producción y plataformas creativas.
De acuerdo con el INEGI y de la Secretaría de Cultura local, la capital destaca como el principal polo de empleo cultural y creativo, lo que implica una alta concentración de personas trabajadoras artísticas que desarrollan su actividad bajo esquemas de contratación temporal y por proyecto.
“En este sentido, el fortalecimiento del marco jurídico laboral a nivel federal resulta particularmente relevante para la Ciudad de México, ya que permitiría mejorar las condiciones de protección social de una población trabajadora que desempeña un papel fundamental en la economía cultural y en la proyección artística de la capital”, enfatizó la legisladora.
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