Brugada esconde lo que verdaderamente está detrás del Refugio Franciscano

A que jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, quien por justificar su garrafal error al querer disfrazarse como defensora de sabuesos y gatos, que supuestamente eran maltratados en el Refugio Franciscano, en Cuajimalpa, vuelve asumir la postura de su jefe, “ya saben quién”, de acusar a la derecha que, según ella, financia a grupos de animalistas que están contra el rescate de animales. Y no sólo eso, hasta se atreve a sostener que “serían los mismos que apoyaron la protesta del #15N”. Pero no aclara el gran problema de su indebida la acción, de que atrás de esa “loable labor”, en realidad está el tema inmobiliario, pues vecinos y esos grupos animalistas aseguran que en realidad ese terreno es para construir viviendas. Y no sólo eso, los ciudadanos –“el pueblo sabio”–, denuncian que el refugio donde llevó a los perros y gatos, existe falta de agua e, incluso, el retiro de cadáveres en un camión de redilas junto con basura. Esta de más repetir lo que los activistas han denunciado, de que el gobierno local no estaba listo para el desalojo del Refugio Franciscano, pero a “alguien” poderoso le urgía desalojar el inmueble, de 10 mil metros cuadrados, ubicado en el kilómetro 17.5 de la carretera México-Toluca, en la zona de Santa Fe, donde hay grandes complejos inmobiliarios, cuyo terreno hasta hace unos días era propiedad de la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama. Para agravar la situación, quedó al descubierto que la directora de dicha fundación, Carmela Rivero Jiménez, es socia de al menos dos empresas –SETEMBRINI, SA de CV, así como de FORTINI SA de CV–, dedicadas al ramo inmobiliario. Ese es el fondo del conflicto, pues de acuerdo con el personal del refugio, “la intención es vender el terreno a empresas constructoras”. Aunque de eso no habla doña Clara. Incluso, la Secretaría de Administración y Finanzas (SAF) intentó salir en defensa de la jefa de Gobierno, al sostener que “es falso” que haya validado realizar la operación de compraventa del inmueble, con un avalúo de 3.98 pesos por metro cuadrado, como se difundió en redes sociales. De acuerdo con la dependencia, en los registros de la última operación de transmisión de propiedad del inmueble se formalizó un valor comercial de 653 millones 60 mil pesos. Empero, las publicaciones difundidas en redes sociales identifican los antecedentes registrales del inmueble, como la compraventa formalizada mediante la Escritura Pública número 41,595, otorgada ante el Notario Público 244 de la Ciudad de México por un precio de 650 mil pesos. Aunque la institución, en un intento por lavar la manos de Brugada Molina, sostuvo en un comunicado: “La SAF no es responsable de los datos registrados en el documento reproducido por el usuario Pasotti, dado que se trata de la respuesta a una consulta de Antecedentes Registrales emitida por la Dirección General del Registro Público de la Propiedad y del Comercio y no es un documento emitido por esta dependencia”, subrayó. En este sentido, la SAF aseguró que el 3 de diciembre de 2020 se presentó, a través del Sistema Catastral de Pagos de Impuesto Sobre Adquisición de Inmuebles, una declaración de pago por 40 millones 508 mil 396 pesos, por parte de la Notaría 244, relacionada a la compraventa del inmueble referido, formalizada a través de la Escritura Pública número 41,595, con la fecha del 10 de noviembre de dicho año. Entonces, ¿fue vendido o no el terreno? Es algo que Clarita no toca. Ah, pero eso sí, como su gurú lo hizo por años –o más bien, toda su vida–, acusa a la derecha conservadora de apoyar a los grupos animalistas. Que fácil es tirar piedras cuando bien sabe que no está libre pecado. ¿A poco no?

Quitan estacionamiento a diputados, por la ‘austeridad republicana’… de Morena

A quienes no les calienta ni el sol –aunado a las bajas temperaturas con que arrancó este 2026–, es a los cumplidos y trabajadores diputados locales, pues ahora que inició labores la Comisión Permanente, se encontraron con que ya no pueden utilizar el estacionamiento, ubicado en contra esquina del Antiguo Palacio de Donceles. “A todo el personal del Congreso de la CDMX. Se les informa que a partir del 1 de enero del 2026, se les cobrará el estacionamiento, sin excepción alguna. Att: La Administración”, se lee en una cartulina con fondo verde y letras negras. De ahí que tuvieron que trasladar sus lujosos y costosas camionetas y demás vehículos, al estacionamiento de la calle de Palma, lo cual los dejó con acentuada frustración, pues tuvieron que caminar algunas cuadras y ensuciaron sus finos zapatitos. Lo peor, es que no todos fueron informados de esta determinación, aunque todos culpan a la señora “X, líder del grupo parlamentario de Morena, quien insiste en aplicar la austeridad republicana, pero sólo para los legisladores, ya que, incluso, con esta decisión también quitó la histórica área de Comunicación Social –que existía desde 1988, cuando inició el trabajo de la entonces Asamblea de Representantes, que luego cambió su nombre a Asamblea Legislativa, para llegar a lo que se conoce actualmente como Congreso Legislativo–, cuyos trabajadores fueron hacinados en un salón que por años perteneció al PRI, pero como ahora ese grupo sólo tiene dos diputados, decidió la poderosa mujer quitarle ese espacio, para cederlo a su director general del Canal del Congreso: Jorge Armando Rocha Gutiérrez, hijo del fallecido periodista Ricardo Rocha. El argumento fue que las finanzas del Congreso, no podían seguir pagando la renta de ese inmueble. Pero no todo quedó ahí, eh, qué va. Contrario a eso, para callar a los reporteros de la “fuente”, les mandó remodelar su espacio, por lo que ahora los comunicadores hacen su chamba en el salón “Benita Galeana”. Mientras que en el sótano del recinto legislativo, ordeno levantar el piso y quitar la tabla roca que tapaba las paredes dañadas, todo para darle gusto a “Rochita”, quien, seguramente, ya tiene en la mira apoderarse del salón de Plenos, pues quiere trabajar a sus anchas, obvio, con el apoyo de doña Xóchitl “N”, dado que llegó recomendado de Palacio Nacional. Así que ¿cuál austeridad? Puro cuento de esos morenos que insisten en que “no roban, no mienten y no traicionan”. Ajá. ¿Usted les cree?


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