
Chucho trata a los estenógrafos como ‘fariseos’ y los corre de su lugar
Bien nos lo adelantó Jesús Sesma Suárez, líder del PVEM capitalino, que, al llegar a la presidencia de la Mesa Directiva, “vas a ver el giro que voy a dar”. Y ya lo demostró, sobre todo porque aún y cuando no recibía el cargo, por parte de la diputada local de Morena, Martha Ávila Ventura, este domingo nos enteramos y lo constatamos “privatizó” un área común de trabajo del área de estenografía y de servicios parlamentarios. Ese espacio está atrás de la Mesa, cubierto por dos gigantescas banderas, donde todo mundo se pregunta sobre qué hay ahí, dado que doña Martha –y los demás presidentes de la Mesa–, desaparecía y aparecía, como Conejo de Mago. Sin embargo, desde hace más de 30 años ese espacio fue acondicionado para el trabajo de los estenógrafos. Pero ahora, Sesma Suárez quiso imitar a su tocayo, cuando hace más de dos mil años corrió a los fariseos. Aunque a diferencia del hijo del Supremo, este Jesús terrenal –de Donceles y Allende, para que nos entendamos–, no convirtió el agua en vino, sino que redujo el espacio de trabajo de los estenógrafos, para convertirlo en sitio de relajamiento. De verdad, desapareció los destartalados escritorios, para convertirlos en modernos y relajantes sillones; es decir, en un espacio de descanso. Don Chucho sabe del agobiante trabajo que es presidir la Mesa Directiva, por lo que, a partir de este lunes, requerirá de un punto para echarse un coyotito y, ¿por qué no?, una que otra bebida espirituosa, para reponerse de los corajes que le harán pasar estos rebeldes e ignorantes legisladores. Total, a partir de este lunes será el cacique del Antiguo Palacio de Donceles, para decidir qué hacer y qué no. Y es el comienzo de lo que vendrá. Bien nos lo adelantó. ¡Vamos don Chucho! Ninguno de sus antecesores se atrevió a tanto, pues sabían del importante trabajo de los estenógrafos, que hoy usted los cree modernos fariseos.
Hasta del tiempo se apropia Morena; pidió receso de ‘5 minutos’ y lo lleva a ¡48!
Este tercer periodo extraordinario del Congreso capitalino –que sólo sirvió para el relajo y hasta para cantar las mañanitas a quién sabe quién–, quedó confirmado que el diputado local de Morena, Alberto Martínez Urincho, o bien no conoce las manecillas del reloj o, como lo hace su partido, hasta se roba el tiempo. Ello debido a que cuando la todavía presidenta de la Mesa Directiva, Martha Ávila Ventura, anunció que comenzaba la discusión del dictamen para reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial local, el morenista pidió un receso de “cinco minutos, para hacer algunos ajustes al documento”. Incluso, Martha le aclaró: “Espero que sean cinco minutos”. A lo que don Alberto, le aseguró que así sería. Sin embargo, el tiempo corrió y esos “cinco minutitos” se convirtieron en ¡48! Pero qué esperamos, es Morena, donde se han apoderado hasta del tiempo. Y todo para qué. Todo mundo sabía que dicha iniciativa sería aprobada por el partido oficial y aliados. Incluso, hasta el PRI y Movimiento Ciudadano apoyaron el dictamen, el cual recibió 51 votos a favor, cero abstenciones y 15 en contra, todos del PAN; de nada valieron sus discursos y explicaciones. Quedó confirmado que el Poder Judicial en la Ciudad de México –y el país–, desaparecerá, como ya ocurrió el Poder Legislativo. Como bien lo dijo el diputado local del PAN, Mario Sánchez Flores, “estas modificaciones no modernizan, no reorganizan y no fortalecen al Poder Judicial; lo amarran, lo paralizan y lo someten”. Eso es lo grave, es la moderna democracia, “porque así lo decidió el pueblo”. ¿Será?
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