Siguen las vencidas del Gobierno y Sesma, por la Mesa Directiva del Congreso

Parece ser que el Gobierno central y el PVEM en el Congreso capitalino juegan a las vencidas, pues nos enteramos que ninguno quiere ceder a sus pretensiones: el primero, insiste en que el líder del PVEM, Jesús Sesma Suárez, no llegue a la presidencia de la Mesa Directiva; y el segundo, advierte que de no llegar a ese importante cargo, rompería relaciones con Morena. La administración de Clara Brugada, ahora sacó su as de la manga y quiere que el PAN ocupe esa posición, lo que obligaría a Morena ocupar la Junta de Coordinación Política (Jucopo) en el Antiguo Palacio de Donceles. Esto podría ser razonable, por el pleito que trae doña Clarita con Chucho, por el hecho de apoyar a Omar García Harfuch en las pasadas elecciones internas morenistas para llegar la Jefatura de Gobierno. El problema es que de romper relaciones el PVEM con el partido oficial, en automático perderían la mayoría calificada –que es de 44 legisladores–, dado que existe el riesgo de que los siete legisladores pevemistas se abstengan o no voten la nueva Ley del Poder Judicial, el próximo periodo extraordinario a realizarse el día último del presente mes; un día antes de que los flamantes jueces y magistrados rindan protesta. De no ser aprobada está ley, provocaría que la llegada de los nuevos impartidores incurran en la ilegalidad, pues no tendrían atribuciones; es decir, los encargados de aplicar la ley, en automático, serían delincuentes, dado que al no existir una ley que ampare su nombramiento, no tendrían atribuciones o facultades para resolver las controversias judiciales. Todo por el rencor y sed de venganza de la gente de Clarita –y de ella misma, para ser más claros–. Pero si para el Gobierno esto no es importante, dado que buscaría la manera de legalizar lo ilegal. Entonces, junto con Morena, buscarían que el PVEM deje de ser la tercera fuerza del Congreso local, ya que pude quitarle los cuatro legisladores que le prestó –el Verde tiene 11 diputados y, en consecuencia, es la tercera fuerza–, y pasarlos a la Asociación Parlamentaria Progresista de la Transformación (APPT), con lo que ésta ocuparía ese tercer lugar, pues quedaría con ocho legisladores, lo que ocasionaría que el PVEM no llegue a la Mesa Directiva el próximo año. Pero Morena y aliados, insistimos, ya no tendrían la mayoría calificada y pondrían en riesgo las futuras votaciones de nombramientos, leyes constitucionales, entre otras. Es decir, consideramos, de no dejarle la Mesa Directiva a don Jesús –el de Donceles, eh, no el hijo del Supremo, quien, seguramente, también está pendiente de cómo resolverán este conflicto estos mortales–, quien perdería más sería el Gobierno y el propio Tribunal Superior de Justicia, dado que por más que buscaran hacer legal lo ilegal, no sería bien visto por los capitalinos. Nos comentaron que esta situación quedará resuelta este miércoles, pues ni el PVEM ha decidido quién ocupará la coordinación en el ya próximo periodo ordinario; lo único seguro, es que la diputada Rebeca Peralta León, ocupará la vicecoordinación. Empero, en el Verde también comentan que pude ser la nueva coordinadora, todo depende de que Chucho llegue a la presidenta de la Mesa Directiva. Uf. Que grave situación. ¿A poco no? Pero en fin, allá ellos.

Morenistas no les gusta la autocrítica, sobre todo, si viene de uno de sus militantes

Durante la conferencia de prensa de este lunes, realizada en el Hotel Hilton de Avenida Juárez –¿y la austeridad republicana?–, con motivo de la plenaria del grupo parlamentario de Morena en el Congreso local, a pregunta de reporteros respecto a los señalamientos realizados este domingo por Eduardo Cervantes Díaz, uno de los fundadores del partido guinda y primer presidente en esta capital, al advertir de una posible derrota de la 4T en las elecciones de 2027, sobre todo en las alcaldías Xochimilco, Álvaro Obregón, Azcapotzalco e Iztacalco, por inconformidad de sus habitante en el desempeño de sus gobernantes. Esto provocó, literalmente, que se les descompusiera la cara –la verdad así nacieron–, a los morenistas y al propio secretario de Gobierno, César Arnulfo Cravioto Romero. Sobre todo, porque el ex viejo militante del Partido Comunista –Cervantes Díaz, vamos–, en su análisis en la “Chilanguera”, denunció que en Morena “hay mucha gente que miente, que es corrupta y que no comparte los fundamentos del proyecto de transformación de México”, lo que les dolió a los muchachos de “ya saben quién”, pues algunos bajaron la mirada, en señal de vergüenza, pero otros miraban retadoramente al interlocutor. Incluso, don Eduardo reveló que “el enemigo principal de Morena está dentro de Morena. En nuestro partido hay una fuerte presencia de la ideología y la cultura política del viejo régimen”, disparó y apuntó, entre otras figuras, al ex líder nacional y actual secretario de Educación, Mario Delgado. Recalco, “poco a poco se puede apropiar de Morena”, advirtió e insistió que el enemigo principal del movimiento de la Cuarta Transformación “está adentro del partido”. Quizá por eso, luego de hablar brevemente, abandonó la conferencia, como alma que lleva el diablo, el actual presidente de Morena local, el dominicano Héctor Díaz Polanco. Actualmente, Cervantes Díaz es asesor de Morena en formación política, por lo que auguró que su partido tiene riesgos de perder su rumbo ideológico, por la presencia del viejo régimen. Como era de esperarse, los dirigentes morenistas se incomodaron y, escuetamente, respondieron, según ellos: Vamos bien y que esas opiniones de Eduardo (Cervantes), son a título personal”. ¿Cómo la ven?


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