
La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, partió y entregó poco más de 40 mil rebanadas de Rosca de Reyes en el Zócalo de la Ciudad de México.
Además, regaló juguetes a menores de edad que asistieron al evento, y dejó en claro que una de las encomiendas de su administración es “transformar la Ciudad de México en una ciudad para las niñas y los niños”, afirmó.
Posterior en su discurso, la mandataria capitalina partió su pedazo de rosca y le salió el niño, por lo que el 2 de febrero se comprometió a entregar tamales.
Señaló que “la rosca es un círculo, que finaliza ciclos y también comienzo de otros, pero es el recordatorio de que tenemos la oportunidad cada año de compartir no solo el pan, sino en nuestro caso, la oportunidad de seguir construyendo una ciudad feliz y justa”, sostuvo.
“Vamos a compartir el pan y saber que la verdadera riqueza se encuentra en la generosidad y en la solidaridad con los demás”, enfatizó.
Por ello, llamó a los Reyes Magos a no promover la violencia y no regalar juguetes de violencia, además de que “no regalen juguetes que tengan género; es decir, a las niñas una muñeca y un juego de té para que sigan cocinando toda la vida, no. No queremos que las niñas sigan reproduciendo los roles históricos a través de los juguetes”, dijo.
Les sugirió obsequiar juguetes educativos, recreativos, deportivos para impulsar su desarrollo motriz e intelectual.
“Tenemos aquí en la ciudad una gran tarea para las niñas y los niños. Esa gran tarea es hacer una ciudad para ellas y para ellos. Si vemos un espacio público con niñas y niños jugando, es el espacio público más seguro que podamos tener porque la participación de ellas, de los niños y niñas, garantiza que puede ir cualquier persona”, manifestó.
Destacó que para la celebración del niño y la niña habrá grandes sorpresas, y un sin fin de actividades; “vamos a hacer la ciudad más lectora para niñas y niños”.
Por su parte, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares de México, Julián Castañón Fernández, señaló que la megarosca -que se colocó alrededor de la plancha capitalina-, midió 400 metros y el costo total para el armado y colocación de la misma fue de 2 millones 50 mil pesos.
Refirió que participaron en la elaboración de la rosca mil 400 personas, con un promedio de siete horas de trabajo cada uno.
Mientras que, comentó, para el armado colaboraron 50 personas, quienes en total hicieron cinco mil 600 horas.
Apuntó que rosca se requirieron: seis mil 200 kilos de harina, 800 kilos de mantequilla, 18 mil 200 piezas de huevo, 750 litros de leche, mil 100 kilos de azúcar, 15 kilos de sal, 80 kilos de levadura seca, 50 kilos de levadura fresca, 50 litros de vainilla, 600 kilos de azúcar glass, 20 kilos de polvo para hornear, 300 kilos de higo, 300 kilos de ate rojo, 300 kilos de ate verde y 300 kilos de blanco.
Comentó que a nivel nacional, hay 55 mil panaderías que comercializan rosca y tendrá una derrama económica de tres mil millones de pesos.
De allí que pidió comprar este producto en panaderías tradicionales, pues el resto que se comercializan son congeladas “desde agosto o antes”, aseguró.
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