Aún y cuando no ha tocado fondo la crisis laboral en el Congreso capitalino, antes de que llegue a ese nivel y sea incontrolable, dado que ya comenzaron a llegar las primeras denuncias, la tarde de este jueves presentó su renuncia, “con carácter de irrevocable”, Reynaldo Baños Lozada, como Oficial Mayor de esa institución, a partir del próximo lunes 30 del presente mes.

Para lo cual, la tarde de este jueves el funcionario presentó la carta de renuncia: primero, al presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Jesús Sesma Suárez, quien recibió el documento a las 16:00 horas, y 18 minutos después hizo lo propio ante la coordinadora de Morena, Xóchitl Bravo Espinosa.

Esto ha provocado que, por fin, algunos legisladores, principalmente de Morena, hayan comenzado a reclamarle este proceder a su coordinadora, Xóchitl Bravo Espinosa, como fue el caso de Alberto Martínez Urincho, recién nombrado presidente de la Comisión de Administración y Procuración de Justicia, a quien literalmente, por órdenes de su dirigente, le corrieron a todo su personal.

Y aunque la líder de Morena en el Antiguo Palacio de Donceles, ha hablado personalmente con algunos de los trabajadores que llevaban por lo menos cinco años en áreas estratégicas, como pagos, tesorería, iluminación, sonido y mantenimiento, entre muchas otras, para pedirles que “aguanten” otros 15 días, con la promesa de que analizarían su situación para ser recontratados, la mayoría optó por hacer efectiva la renuncia “por pérdida de confianza”, como les argumentaron.

Estos empleados, en su mayoría, ya demandaron al Congreso capitalino, “por despido injustificado”, porque si bien, como señalaron algunos diputados, al cambiar la Legislatura, estos cambios deben realizarse, “siempre han sido paulatinos, para no descobijar las labores; pero la líder –Xóchitl Bravo–, simplemente decidió despedir a la mitad de los trabajadores el uno de septiembre y a la otra mitad el día 15, lo cual es una auténtica tontería”, comentaron los entrevistados.

La morenista no midió las graves consecuencia que provocaría con su drástica medida, ya que a muy duras penas la libró con el Sexto y último Informe de Gobierno, de Martí Batres Guadarrama, pues, para su fortuna, no ocurrió algún accidente, pues de los “pequeños” errores de sonido durante la sesión, que pocos se percataron, todos ocurrió con normalidad.

Aunque ahora está en puerta la toma de protesta de la nueva jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, así como de los 16 alcaldes, y las inconformidades crecen, como ahora es el caso del Oficial Mayor, que abandonará el barco cinco días antes de ese importante evento.

Empero, antes están las comparecencias de los secretarios de Gobierno, como parte de la Glosa, y hasta el momento ignora quién o quiénes se encargarán de la logística, pues son pocos los trabajadores que quedan, pero la mayoría están inconformes ya que ignoran si recibirán pago alguno, dado que la líder morenista le pidió “de favor” apoyarla, pero nada les dijo del dinero.

Aún así, Bravo Espinosa se mantiene en su posición de despedir al 100% de los trabajadores de estructura, pero conserva a los suyos, que son intocables, pero poco o nada saben de las tareas más importantes, dado que en su mayoría fungían como “aviadores” y, obviamente, ahora que requieren de sus conocimientos, pues no dan una.

Tal situación sigue recrudeciendo cada día más el hoyo que construyó la coordinadora de Morena, aunque lo que extraña que es el silencio de la oposición, sobre todo, así como del resto de los legisladores, principalmente de aquellos 23 que repitieron y que, salvo Alberto Martínez Urincho, ha enfrentado a su líder para hacerle cambiar su proceder; pero nada ha ocurrido crece cada vez más el conflicto.


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