Debido a que la Fiscalía General de la República (FGR) inició siete carpetas de investigación, tras el hallazgo de nueve tomas clandestinas en el turbosinoducto, Pemex anunció que sustituirá entre cinco y seis kilómetros en siete colonias de la alcaldía Gustavo A. Madero.

Así lo informó la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) capitalina a vecinos de las colonias: Cuchilla del Tesoro; Unidad CTM Aragón; Ampliación CTM Aragón y Narciso Bassols, así como de Tercera, Cuarta y Quinta sección de San Juan de Aragón, a través del documento “Entrega del Informe de Acciones de Atención y Remediación por Hidrocarburo”, elaborado por Pemex.

Sin embargo, en el camellón de la Avenida 604, entre la Avenida 661 y la calle 651, colonia Unidad CTM Aragón, permanecen 12 tramos de tubos de acero cubiertos de carbono, con que empezarán las obras por los tramos dañados por las tomas clandestinas de turbosina, cuyos trabajos incluirán la colonia Unidad Antonio Alzate, municipio Nezahualcóyotl, Estado de México.

Según la SGIRPC, Pemex se comprometió a que primero realizará el cambio de ducto, para luego la remediación del suelo, aunque aún espera los resultados de laboratorio.

En dicho documento, Pemex reconoce que la FGR inició siete carpetas de investigación, aunque nada establece de personas detenidas por los toma clandestinas encontradas.

Además, en la zona existen 12 tramos de tuberías de ocho pulgadas de diámetro y 13 metros de largo, colocados en el camellón, junto a postes amarillos con el indicativo de que se trata de infraestructura de Pemex y advierte “No golpear, no excavar, no construir”, cuyos ductos son custodiados por personal en una camioneta de Pemex de “Salvaguadia Estratégica”.

A su vez, personal de la SGIRPC, Pemex y técnicos de una empresa privada, recorrieron el área afectada, “para verificar puntos de lanzamiento para cruce direccionado en la Avenida 604 y la Avenida Ferrocarriles”, señala el documento.

Pese a ello, los vecinos apremiaron a la FGJ y a la Fiscalía General de Justicia (FGJ) capitalina, para que el daño económico, ambiental y, particularmente, a la salud de los habitantes, no quede en la impunidad, al señalar que de nada servirá cambiar el turbosinoducto y colocarlo a una profundidad de 20 a 25 metros si no hay castigo a los supuestos responsables.

Pese al informe de la paraestatal, las quejas vecinales continúan, debido a que en las calles persiste el olor a hidrocarburo, así como el dolor de cabeza, irritación en los ojos y garganta e, incluso, dificultades para respirar en adultos de la tercera edad.


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