
En desangelada sesión solemne, donde sólo acudieron 43 de los 66 diputados locales, el general en retiro y presidente de la Mesa Directiva del Congreso local, Fausto Zamorano Esparza, hizo realidad su capricho, plasmar en letras doradas la leyenda “2023, Año del Bicentenario del Heroico Colegio Militar”.
Como si se tratara de un evento particular, exclusivo para el Ejército Mexicano, el mismo diputado local del PRI, contrario a lo que fue publicado en la Gaceta Parlamentaria, no permitió que los cinco grupos y tres asociaciones del Congreso local dieran su posicionamiento durante la sesión extraordinaria.

Sólo hablaron el presidente de la Mesa Directiva; el director general del Heroico Colegio Militar, Jorge Antonio Maldonado Guevara; así como el jefe de Gobierno capitalino, Martí Batres Guadarrama, quienes destacaron en sus discursos que la develación de dicha leyenda, “es por su lealtad a la patria y a la democracia, por encima de cualquier interés particular.
Sin embargo, la mayoría de los legisladores denotaban frustración, pues fueron convocados a un evento, “meramente militar y particular, pues no nos dejaron hablar”, pues se desmañanaron dado que la sesión inició a las 9:27 horas, cuando regularmente comienzan pasadas las 10:30 horas.

Incluso, su molestia creció porque tuvieron que caminar buen trecho para llegar al Antiguo Palacio de Donceles, que estaba resguardado como un inmueble de algún capo de las drogas, pues desde la noche de este jueves los militares llegaron a la esquina de Donceles y Allende, para literalmente apoderarse y atrincherarse de las inmediaciones.

De allí que los cumplidos diputados locales, a quienes prácticamente los obligaron a llegar a las 9:00 horas, “porque va a estar presente el señor secretario de la Defensa Nacional, mi general Luis Crescencio Sandoval”, dijo el presidente de la Mesa Directiva al hacer la “invitación” a los integrantes del Poder Legislativo capitalino, llegaron desganados y con sueño.

Quizá esto provocó que salvo la fiscal General de Justicia, Ernestina Godoy Ramos, fue la única del gabinete capitalino que llegó al evento, pues el resto de los funcionarios ni sus luces, sobre todo porque tenían que levantarse temprano para cumplirle su capricho a Zamorano Esparza.

Además, para ingresar al recinto parlamentario, tanto diputados locales, como trabajadores del Congreso y hasta reporteros, tuvieron que superar de tres a cuatro retenes –dependiendo por donde ingresaran–, para ser interrogados y revisados por los militares peor que si fueran narcotraficantes.

Pese a ello, a las 9:27 horas, con la asistencia de solo 43 diputados locales, Zamorano Esparza anunció que había quórum para realizar la controvertida sesión solemne, ante la recelosa mirada de los legisladores.

Ah, pero como el evento contó con cámaras de televisión y gran cantidad de fotógrafos, en esta ocasión el presidente de la Mesa Directiva no requirió el servicio de la diputada local del PRD, Polimnia Sierra Bárcena, quien regularmente funge como secretaria. Ahora, ordenó lo asistiera la diputada de MORENA, Xóchitl Bravo, quien gustosa tomó la tribuna.

Para ese momento, sólo estaban presentes ocho legisladores del PAN, dos del PRD –Polimnia Sierra y Víctor Hugo Lobo–, así como cinco del PRI; el resto fueron de MORENA y aliados, con quienes a las 9:33 horas el presidente de la Mesa Directiva hizo sonar su campanilla, con lo que quedó instalado oficialmente el Cuarto Periodo Extraordinario, del Segundo Año de Ejercicio.
Luego, Zamorano Esparza pidió conformar la comisión de cortesía para acompañar al interior del recinto a los invitados especiales: el secretario de la Defensa, el jefe Gobierno y el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Rafael Guerra Álvarez. Todos cuidados por militares que se pararon a sus espaldas, aunque más tarde permitieron hacer su trabajo al coordinador de Servicios Parlamentarios, Alfonso Vega González, y demás personal.

A las 9:37 horas, el priista pidió a los presentes ponerse de pie para los honores al Lábaro Patrio, y mientras los civiles saludaban con la diestra en el pecho, los militares, encabezados por el secretario de la Defensa, permanecieron en firmes, sin mover siquiera la mirada, sobre todo los estudiantes del Colegio Militar, que desde la gradas presumían con orgullo sus uniformes de gala.
Zamorano Esparza agradeció la presencia del General DEM, José Domingo Garrido Abreu, nieto del general que realizó el festejo de los 100 años del Colegio Militar.

En su discurso, el priista destacó que con esta inscripción se conmemora “un hito trascendental en la historia de nuestro país”, ya que esta institución militar es el “alma indomable que ha persistido a lo largo de los años, recordando a los fundadores que atisbaron con gran visión un futuro mejor y pusieron la primera piedra de esta fortaleza de conocimiento coraje, seguridad y paz”.
A las 9:49 horas, el presidente de la Mesa Directiva anunció que mostrarían un video con la historia del Heroico Colegio Militar.

Nueve minutos después, entre el bostezo de algunos legisladores, el priista –que parecía el padre de la Quinceañera—pidió a los invitados especiales pasar a develar la placa con letras doradas, con la leyenda “2023, Año del Bicentenario del Heroico Colegio Militar”.
En tan sólo un minuto, los funcionarios jalaron la cuerda, con la que dejaron al descubierto la leyenda, justo debajo de las placas a José Fernández de Lizardi y José Mujica.

El jefe de Gobierno y Zamorano Esparza, entregaron reconocimientos a esta institución militar por la trascendental labor que realiza, cuyas placas fueron recibidas por el director general del Heroico Colegio Militar.

Al pronunciar su mensaje alusivo, el titular del Gobierno capitalino resaltó que el Heroico Colegio Militar es una institución de orgullo y respeto para las y los mexicanos, por lo que felicitó su lucha por construir una patria justa, libre y democrática.
Asimismo, Batres Guadarrama celebró la institucionalidad, el nacionalismo, la composición popular, el respaldo de las fuerzas armadas para la seguridad de la ciudadanía, la sólida formación militar y la lealtad inquebrantable de la instancia.

Al tomar la palabra, Maldonado Guevara afirmó, en solo nueve minutos, que es un honor recibir esta distinción de una legislatura que trabaja por los más altos conceptos del bienestar social y con una visión de progreso; y de una ciudad que ha sido testigo de gestas trascendentales de una de las instituciones más antiguas y entrañables de la patria.
Aunque fueron pocos los legisladores que le pusieron atención, pues estuvieron más atentos a sus celulares.

A las 10:20 horas, Zamorano Esparza pidió a los presentes ponerse de pie para escuchar el himno del Colegio Militar, que fue entonado con enjundia desde las gradas por los estudiantes, mujeres y hombres, y arriba de ellos llegaban las coplas de la orquesta militar, motivo por el que en esta ocasión la decena de pájaros, que habitan la parte alta del recinto, estuvieron ausentes.
Dos minutos después, desde lo alto del Antiguo Palacio de Donceles se escuchó un grito: “¡Heroico Colegio Militar!”, para responder de inmediato los estudiantes: “¡Por el honor de México!”.
Y cuando los legisladores intentaron sentarse, de nuevo Zamorano Esparza ordenó seguir de pie, “para entonar el Himno Nacional”, el cual fue interpretado con ánimo por los estudiantes, ante un auditorio semivacío, pues varios de los legisladores pasaron lista y se retiraron.
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