
Definitivamente la comparecencia de la alcaldesa de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas Nieves, no fue lo mismo que con otros de sus homólogos, pues desde las 16:05 horas que aparecieron en pantalla –dado que el evento fue virtual–, las diputadas de Morena parecían ollas exprés a punto de estallar, y así ocurrió.
Incluso, desde que comenzaron a saludarse uno a otros, los espectadores sabían que algo fuerte iba a ocurrir. El evento más parecía un espectáculo de boxeo o lucha libre que una comparecencia, sobre todo porque la mayoría estaba alterado, impaciente por participar.
Misma actitud asumió la presidenta de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, la morenista Valentina Batres Guadarrama, quien más que asumir actitud de réferi era una participante más, lista para golpear a su contrincante, al igual que sus compañeras de sector y de partido: Lourdes Paz Reyes y Xóchitl Bravo, que en su apellido lleva la penitencia.
Lo sorprendente fue que a ellas se les unieron las priistas: Silvia Sánchez Barrios, Maxta González Carrillo y su vicecoordinadora, Mónica Fernández César, quienes también tenían guardo “un pollito” por las agresiones que, en su momento, fueron víctimas por parte de la controvertida alcaldesa.
Todo esto lo percibía Cuevas Nieves, por lo que con displicencia escuchó los planteamientos de todos y cada uno de los diputados locales de los cinco grupos y tres asociaciones parlamentarias, al grado que se dio el lujo de apagar su computadora.
Este fue el detonante, ya que las morenistas le exigieron a Batres Guadarrama, ordenar a la alcaldesa prender su computadora, “y aunque no le guste nuestros planteamientos, es su obligación escucharnos. ¡Que no sea grosera!”, gritaron al unísono las muchachas de “ya saben quién” y sus nuevo aliados, los del tricolor.
Por lo cual, la hermana del secretario de Gobierno –el mismo que no sabe contar–, le pidió a Sandra Cuevas no volver a desconectarse, “porque estamos aquí para escuchar lo que ha realizado este año y del presupuesto que requiere para el próximo año. Así lo establece el Reglamento y aunque no le guste lo que dicen los diputados, es su obligación escucharlos”, recomendó la morenista.
Muy a su pesar, la alcaldesa de Cuauhtémoc no tuvo de otra que escuchar los cuestionamientos de los legisladores. Sin mirar la cámara y haciendo constantes anotaciones, esperó a que cada uno de los ocho expositores le hicieran sus cuestionamientos, aunque en su mayoría la acusaban de corrupción, de malos manejos, de prepotente, de grosera y de otras tantas linduras.
A todos ellos, con irónica sonrisa –que, seguramente, desde que nació nunca se le ha borrado–, la alcaldesa los invitó a presentar las denuncias correspondientes. “Si tienen pruebas, adelante, pero no vengan hablar por hablar y hacer acusaciones sin fundamento”, repitió “al diputado uno; al diputado dos; al diputado tres…”, y así sucesivamente.
Esto molestó a la morenista Xóchitl Bravo –quien es vicecoordinadora de la Asociación Parlamentaria Mujeres Demócratas–, “por lo que le pido, señora presidenta, exija a la alcaldesa se dirija a mi por mi nombre y apellido. No soy número”, dijo casi a gritos y, raro en ella, ahora si hasta movió los labios.
Esto fue secundado por su compañera Lourdes Paz –vicecoordinadora del PT y secretaria general de Morena capitalino–, para exigir, además, “diríjase a nosotros con respeto. Si así está acostumbrada a hablarle a sus empleados, le pido que aquí no lo haga. Somos representantes populares como usted”, enfatizó.
Empero, Sandra Cuevas seguía hablando, sin escuchar a nadie. Por lo cual, Batres Guadarrama a cada momento intentó interrumpirla: “¡Alcaldesa! ¡Alcaldesa! ¡Alcaldesa! Escúcheme, por favor”, decía Valentina Batres, pero la funcionaria la ignoraba.
Ante ello, el diálogo de “sordos” subió de tono hasta llegar a los gritos, por lo que a las 18:26 horas –es decir, dos horas 21 minutos que llevaba la sesión–, Cuevas Nieves decidió, simplemente, desconectarse y dejar con su coraje a los legisladores.
Esto generó que Lourdes Paz pidiera a la presidenta de Presupuesto y Cuenta Pública no le fuera concedido “ningún” presupuesto a la alcaldesa, “porque no estamos para tolerar esas majaderías. Es ejemplo vivo de como gobierna. Es altanera, prepotente, grosera”, coincidieron en acusar las legisladoras y legisladores de Morena.
Contrario a ello, el coordinador del PRD, Víctor Hugo Lobo Román, lamentó el desarrollo y conclusión de la comparecencia, “porque no hubo motivo para levantar la voz. En todas las comparecencias, los funcionarios no se dirigen a nosotros por nuestro nombre. Y hasta ahora nadie se había ofendido por ese proceder. Considero que hubo exceso de rudeza por las dos partes”, acusó.
En esto coincidió el diputado del PAN, Aníbal Cañez Morales, “pues durante las más de dos horas que duró la comparecencia, considero que nunca ofendió a alguien la alcaldesa; nunca se dirigió a nadie de manera despectiva o agresiva. Considero que estuvo apegada al acuerdo”, sostuvo sin que nadie lo contradijera aún y cuando las morenistas seguían, literalmente, echando lumbre por ojos y nariz, pues no podían calmarse.
Así, entre defensa –sólo de dos: Lobo y Cañez—y acusaciones –de Morena, PT y PRI–, continuó la reunión legislativa, donde los alcaldes hacen su carta a Santa Claus para el próximo año, hasta que a las 18:48 horas, la presidenta de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública dio por concluida la comparecencia de la alcaldesa de Cuauhtémoc.
“Demos 10 minutos de plazo para comenzar con la comparecencia del compañero y alcalde de Gustavo A. Madero, Francisco Chiguil”, cuya sesión inició con poca asistencia de legisladores. Definitivamente no fue lo mismo que con Sandra Cuevas Nieves.
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